Simple, sencilla, tranquila, hermosa y radiante sos. La sonrisa que me ilumina todas las noches, las palabras que me animan a mirarte por el reflejo, las canciones que me acompañan.
La vergüenza de no animarme, la tristeza de no arriesgarme, la pena de no tenerte por la sencilla manía de no quererme.
Pero seguís ahi, acompañándome sin saberlo, mirándome sin hacerlo, estando sin estar. Y por ahora es suficiente.
Mañana seguramente será el día que ambos esperamos para finalmente ser felices.

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